martes, 2 de febrero de 2016


Integración nerviosa y hormonal
La motilidad, secreción, circulación y desarrollo del tubo digestivo se controla mediante hormonas y por sustancias señalizadoras de efecto paracrino y señales hormonales. En los plexos mientérico y submucoso (sistema nervioso entérico; SNE) se producen reflejos endógenos y la inervación exógena modula esta actividad del SNE.

Reflejos endógenos. Los reflejos locales tienen un efecto local, se desencadenan por los sensores de distensión de la pared esofágica, gástrica e intestinal o por los quimiosensores del epitelio mucoso y pueden provocar la contracción o relajación de las fibras musculares vecinas. Además se producen reflejos en dirección oral (aprox. 2 mm) o anal (20-30 mm) que se transmiten a través de interneuronas y permiten la progresión del contenido luminal: reflejos peristálticos.
La inervación externa del tubo digestivo (v. 78 y s.) es parasimpática (desde la porción distal del esófago hasta el colon ascendente), simpática y por fibras aferentes viscerales (dentro de los nervios simpáticos y parasimpáticos), en los que se transmiten los impulsos aferentes de los reflejos suprarregionales.

El SNE puede funcionar de forma independiente de Ia inervación externa, pero ésta tiene estas ventajas: a) segmentos relativamente alejados del tubo digestivo se pueden comunicar entre sí con rapidez a través de las neuronas en los ganglios abdominales (aferencias viscerales cortas) o del SNC (aferencias viscerales largas); b) se pueden subordinar las funciones del tubo digestivo a las necesidades del organismo en conjunto, y c) las vías del tubo digestivo se integran a nivel cerebral, de forma que pueden llegar a ser conscientes (p. ej., el dolor abdominal).

Neurotransmisores. El sistema nervioso vegetativo libera en el tubo digestivo noradrenalina y acetilcolina (ACh), el último tanto en las fibras pre como posganglionares (= entéricas) (v. 78 y s.).
Otros neurotransmisores del SNE son: VIP (= pép-tido intestinal vasoactivo), que provoca Ia relajación del músculo liso circular y de Ia musculatura de los vasos del tubo digestivo; met y leu-encefalina, que refuerzan Ia contracción del esfínter esofágico inferior, del píloro y del esfínter ileocecal actuando sobre los receptores de los opiáceos; GRP (= péptido liberador de gastrina), que estimula Ia liberación de gas-trina; CRGP (péptido relacionado con el gen de Ia calcitonina), que estimula Ia liberación de SIH.

Saliva
Las funciones de la saliva se pueden deducir de su composición: las sustancias mucoides (mucinas) favorecen tragar el alimento y facilitan los movimientos masticatorios y el habla. Los nutrientes se disuelven en la saliva, algo fundamental para la eficacia de los estímulos gustativos (v. 338) y para la limpieza de la boca y los dientes. La saliva es pobre en NaCl e hipotónica y resulta adecuada también para la limpieza intermitente de los sensores gustativos (NaCl) durante la ingesta. El lactante necesita la saliva para impermeabilizar los labios mientras mama. La α-amilasa (= ptialina) inicia la digestión del almidón ya en la boca, mientras que la inmunoglobulina A y la lisozima se ocupan de la defensa inmune (v. 94 y s.). Su elevado contenido en HCO¡~ tampona la saliva hasta un pH de 7, correspondiente al óptimo para la amilasa, y también permite que la saliva ingerida tampone el jugo gástrico que haya alcanzado el esófago (v. 238). La misma función tiene la gran cantidad de saliva que se secreta antes del vómito, ya que el jugo gástrico podría lesionar el esmalte dentario. Como la secreción de saliva depende mucho del contenido de agua en el organismo, la boca y la faringe se resecan mucho cuando falta agua, provocando la sensación de sed, fundamental para el equilibrio hídrico corporal (v. 168 y 184).
Velocidad de secreción. Con cada estimulación se liberan entre 0,1 y 4 ml/min de saliva (10-250 μΐ/min por g de glándula, B), con un total de 0,5-1,5 l/d. Suponiendo una secreción de 0,5 1/min, el 95% de la saliva se produce en la glándula parótida (saliva serosa) y la glándula submandibular (saliva rica en mucina), mientras que el resto se produce en la glándula sublingual y las restantes glándulas de la mucosa oral.

La síntesis de saliva se produce en dos fases: los acinos (extremo distal) sintetizan la
sa/ίυα primaria (A.C) con una composición electrolítica similar al plasma (B) y que se modifica en las vías secretoras (saliva secundaria).

La síntesis de la saliva primaria en los acinos (Cl) es consecuencia del transporte transcelular de Cl·: es captado por la célula desde la sangre mediante un sistema de transporte activo secundario a través de un transportador cotransporte Na+-K+-2Ch y pasa a la luz a través de canales aniónicos (acompañado de HCO3"). Este mecanismo produce un potencial transepitelial negativo, que atrae el Na+ hacia la luz de forma paracelula, que se acompaña de agua por mecanismo osmótico. La saliva secundaria se produce en las vías excretoras. Durante el tránsito por la misma se reabsorben Na+ y CL de la luz y se secreta K+ y HCO3" (dependiente de la anhidrasa carbónica) (A). Como predomina la reabsorción de NaCl frente a la secreción de KHCO3 y la permeabilidad de la vía al agua es escasa, la saliva se vuelve hipotónica (hasta valores muy por debajo de 100 mOsm/kg H2O; B). Si se produjera un aumento importante de la velocidad de flujo, los procesos se invertirían y la composición de la saliva secundaria se parecería a la primaria (B).

La producción de saliva se desencadena en las glándulas salivales mayores de forma refleja (D). Los estímulos son gustativos y olfativos, el tacto de la mucosa oral, la masticación y las náuseas. También intervienen algunos reflejos condicionados (hay que aprenderlos para que una determinada situación, por ejemplo el ruido de los cubiertos antes de comer, sea considerado un estímulo posteriormente).

El sueño y la deshidratación inhiben la secreción de saliva.
La secreción se estimula por el sistema simpático y parasimpático (C2): » La noradrenalina produce una saliva rica en mucina muy viscosa a través de los receptores β2 adrenérgicos y la secreción de cAMP. » La acetilcolina actúa: a) a través de los receptores colinérgicos M1 e IP3 (v. 82 y 274) aumenta la concentración citosólica de calcio en las células acinares. Así aumenta Ia permeabilidad de los canales aniónicos luminales, lo que permite producir una saliva más rica en agua y aumenta la exocitosis de proteínas de la saliva; b) mediante los receptores colinérgicos M3, la ACh determina la contracción de las células mioepiteliales del acino, lo que facilita la expresión de su contenido; c) ACh estimula la síntesis de calicreína, que se libera a partir del cininógeno plasmático bradicinina. Esta sustancia dilata, junto con VIP (v. 234). Los vasos de las glándulas salivales, algo fundamental porque aumenta el flujo de saliva con una circulación de reposo.

Deglución
La pared muscular del esófago está constituida en parte por músculo estriado (tercio superior) y el resto es músculo liso. Cuando se produce la deglución, la lengua empuja el alimento hacia la faringe (Al) y el espacio nasal se cierra de forma refleja (A2), manteniendo la respiración, se cierran las cuerdas vocales y la vía respiratoria gracias a la epíglotis (A3) y se abre el esfínter esofágico superior (A4). Una onda peristáltica esofágica empuja el alimento hacia el estómago (A5, Bl,2). Si el alimento se detuviera en algún punto de la vía, se distendería, lo que genera una onda peristáltlca secundaria.

Cuando empieza la deglución se produce la apertura del esfínter esofágico inferior a través de un reflejo vagovagal (relajación receptiva- B3), mediado por neuronas liberadoras de VIP y NO; durante el resto del tiempo este esfínter permanece cerrado y representa una barrera contra el reflujo del agresivo jugo gástrico (pepsina y HCl).

La motilidad esofágica se puede demostrar midiendo Ia presión luminal, que corresponde al desplazamiento de las ondas peristálticas (B1,2). La presión en reposo alcanza 20-25 mm Hg a nivel del esfínter inferior, disminuyendo en Ia fase de relajación receptiva hasta los escasos mm Hg presentes en Ia parte proximal del estómago (B3), Io que permite Ia apertura del esfínter. En Ia achalasia falta Ia relajación receptiva, Io que facilita Ia acumulación del alimento en el esófago.

La presión del esfínter disminuye por VIP, secretina, CCK, NO, GIP (v. 234) y progesterona, y aumenta por acetilcolina, gastrina, motilina y cuando aumenta Ia presión ¡ntraabdominal, ya que una parte del esfínter esofágico inferior se localiza en Ia cavidad abdominal (presión externa). Con frecuencia se produce el reflujo esporádico de jugo gástrico hacia el esófago, bien por un aumento de presión inesperado en todo el estómago, durante la deglución (apertura más prolongada del esfínter), o por la denominada apertura transitoria del esfínter que dura hasta 30 s y forma parte de los reflejos de apertura. El reflujo reduce mucho el valor de pH en el esófago distal.

Para proteger la mucosa esofágica del reflujo resultan fundamentales: a) el aclaramiento de volumen, es decir, el vaciamiento rápido del volumen del reflujo hacia el estómago mediante el reflejo peristáltico esofágico. LJn volumen de unos 15 mi permanecería normalmente en el esófago sólo 5-10 s; b) los restos de jugo gástrico que no se vacíen tienen un pH muy bajo, que aumenta con cada acto de deglución, ya que la saliva ingerida se encarga de tamponarlo: aclaramiento del pH.

Vómito
El vómito, acompañado de su pródromos náuseas, salivación y atragantamiento (C), puede ser un reflejo protector, pero también representa un síntoma clínico esencial, por ejemplo en la hipertensión intracraneal (hemorragia, tumor). El centro del vómito, localizado en el bulbo raquídeo en el territorio de la formación reticular, se controla mediante los quimiosensores del área postrema en el suelo del IV ventrículo (zona gatillo quimiosensible, ZGQ), a cuyo nivel la barrera hematoencefálica es menos impermeable. La ZGQ se activa por Ia nicotina y otras toxinas y por los agonistas de Ia dopamina, como apomorfina (un emético terapéutico). Las células de Ia ZGQ poseen receptores para neurotransmisores, Io que permite su control neuronal. Sin embargo, el centro del vómito también se puede activar sin Ia mediación de Ia ZGQ: cuando se produce una estimulación no fisiológica del órgano del equilibrio (dneto-sis), cuando se produce una distensión excesiva del estómago o el intestino, cuando se retrasa el vaciamiento gástrico y cuando se inflaman los órganos abdominales. Durante el primer trimestre del embarazo se producen con frecuencia náuseas y vómitos (vómitos matutinos), que se pueden acompañar de alteraciones secundarias (hiperemesis gravldica). Cuando se produce el vómito, el diafragma queda fijo en posición de inspiración y los músculos abdominales se contraen con rapidez. Como al mismo tiempo se produce la contracción del duodeno y el esfínter esofágico inferior se relaja, el aumento de presión a nivel gástrico empuja el contenido hacia el exterior.

Las consecuencias de los vómitos crónicos se relacionan con un menor aporte de nutrientes (desnutrición) y con Ia pérdida de jugo gástrico, aunque también se pierde saliva, los líquidos ingeridos y las secreciones intestinales. Además de hipovolemia, Ia pérdida del jugo gástrico (10- 100 mmol de hidroge-niones/l de jugo gástrico) provoca una alcalosis no respiratoria, que todavía se agrava más por Ia hipo-potasemia. El K* se pierde tanto con el vómito (nutrientes, saliva, jugo gástrico) como por Ia orina (W-peraldosteronismo relacionado con Ia hipovolemia', ν. 180 y s.).

Estómago: estructura y motilidad
El esófago desemboca en el cardias a nivel del fondo, al que se unen el cuerpo y el antro. La salida gástrica (píloro) se continúa del duodeno (A). El tamaño del estómago depende de su llenado, que afecta sobre todo al estómago proximal (A, B). La pared gástrica tiene una capa muscular longitudinal externa (sólo en Ia curvadura, longitud gástrica regular), una capa circular potente y fibras musculares internas transversales. La mucosa de las glándulas tubulares gástricas del fondo y el cuerpo contiene células principales (CP) y células parietales (CPa) (A), que producen los componentes del jugo gástrico (v. 242). La mucosa gástrica comprende además células endocrinas (síntesis de gastrina en el antro) y células secretoras de moco (CM).

A nivel funcional se puede distinguir una parte próxima/ del estómago y otra distal (A).
Cuando se produce la deglución, los reflejos vagovagales abren no sólo el esfínter esofágico inferior (v. 238), sino que dilatan durante un período corto el estómago proximal (relajación receptiva). Esta dilatación se mantiene mientras entra el alimento, de forma que no aumente la presión interna aunque se llene. La contracción tónica del estómago proximal, que sirve sobre todo de depósito, empuja lentamente el contenido hacia el estómago distal. En el límite entre ambas zonas (tercio medio del cuerpo) existe una zona marcapasos. Cuando se produce la estimulación local de la pared gástrica (de forma refleja directa, en parte por la gastrina; Dl) se generan ondas peristálticas en dicha zona, especialmente intensas en el antro y que se transmiten hacia el píloro. El quimo es empujado en dirección al píloro (C5,6,l) (C2,3) y cuando éste se cierra, es empujado de nuevo hacia atrás (C3,4). De este modo se produce una trituración del alimento, que se mezcla y digiere con el jugo gástrico; además se produce la emulsión de las grasas.

En las células marcapasos (= células intersticiales de Cajal) del estómago distal se producen cada 20 s cambios de potencial (denominadas ondas lentas; v. 244), que se dirigen hacia el píloro con mayor velocidad (0,5 a 4 cm/d) y amplitud (0,5-4 mV). La posible actividad de las células marcapasos del estómago distal (igual que en el corazón) es dominada por la actividad de las células marcapaso
proximales, ya que su frecuencia es menor. La frecuencia de estas contracciones por ondas de excitación depende de la suma de los influjos neuronales y humorales. La gastrina aumenta la frecuencia de respuestas y la frecuencia del marcapasos. Otras hormonas, como GlP, inhiben directamente la motilidad mientras que la somatostatina (SIH) actúa de forma indirecta, inhibiendo la liberación de GRP(Dlyv. 234).

Vaciamiento gástrico. El alimento permanece en el estómago hasta conseguir que los fragmentos tengan <1 mm de diámetro (quimo); después se produce su salida hacia el duodeno. El tiempo que tarda el estómago en vaciarse del 50% de su contenido es 10- 20 min en el caso del agua, pero es mayor para otros alimentos y puede llegar a 1-4 h en función de la composición de la dieta (en general hidratos de carbono < proteínas < grasas). El vaciamiento depende del tono del estómago proximal y del píloro. La motilina estimula el vaciamiento gástrico (aumenta el tono del estómago proximal, dilata el píloro); el vaciamiento se innibe cuando el pH del quimo disminuye y cuando aumenta la osmolalidad y el contenido en ácidos grasos de cadena larga y aminoácidos aromáticos. Los enterocitos quimiosensores y las células caliciformes intestinales, los reflejos enterogástricos y las hormona CCK, gastrina, ClP y secretina (v. 234) intervienen en su regulación (D2). El píloro suele estar algo abierto (flujo libre del quimo preparado) y sólo se contrae: 1) al final de la «sístole» antral para empujar el alimento preparado, y 2) cuando se producen contracciones duodenales para evitar el reflujo de sales biliares que podrían lesionar al estómago. Si se produjera este reflujo, los aminoácidos libres presentes en el líquido provocarían el cierre reflejo del píloro (D2).

Los alimentos no digeribles (huesos, fibras, cuerpos extraños) no salen del estómago durante la fase digestiva. Durante la fase interdigestiva se producen unas ondas de contracción especiales con un ritmo de 1,5 horas determinado por un «reloj interno» que se transmiten por el estómago y el intestino delgado (el denominado complejo motor migratorio, CMM), que propulsa los alimentos no digeribles del estómago y las bacterias que han entrado de forma retrógrada hacia el intestino delgado hacia el intestino grueso. Esta fase de «limpieza» la controla la motilina.
Jugo gástrico
Las glándulas tubulares del fondo y el cuerpo secretan unos 3-4 1 de jugo gástrico diarios. El pepsinógeno y las !¡pasas se producen en las células principales y el HCI, el factor intrínseco (v. 260) en las células parietales y la mucina y HC03~en las células mucosas del cuello de Ia glándula y del resto de Ia mucosa.

La pepsina está implicada como endopeptidasa en la digestión proteica. Se produce mediante la escisión del pepsinógeno en la luz gástrica y de las glándulas cuando el pH es <6 y es exocitada por las células principales.

El principal activador de su secreción es la acetiícolina, que se libera de forma refleja local y también por hidrogeniones (y, por tanto, de forma indirecta a través de la gastrina). Ácido gástrico. Cuando se produce una secreción máxima de HCl, el valor del pH del jugo gástrico disminuye hasta 0,8. La llegada del alimento tampona este valor hasta 1,8-4, cifras adecuadas para el funcionamiento óptimo de la pepsina y la lipasa gástricas. Este pH tan bajo desnaturaliza las proteínas alimentarias y tiene un efecto bactericida.

Secreción de HCl (A). La bomba ATPasa HVK+ de la membrana luminal de las células parietales hace que se intercambien hidrogeniones e iones K+, consiguiendo que la concentración de los primeros llegue a ser 107 en la luz gástrica (transporte actiuo primario, Al y v. 26). El K+ recircula a través de un canal de K+ luminal hacia la luz. Por cada hidrogenión secretado se produce la salida de un ion HC03~ de la célula (a partir de CO2 + OH^ bajo el efecto de la anhidrasa carbónica [AC]) por el lado sanguíneo, donde se intercambia mediante un intercambiador aniónico por un ion Ch (A2). Este mecanismo permite que se acumule Or intracelular, que posteriormente abandona la célula a través de los canales de Cl· en dirección hacia la luz (A3). De esta forma, por cada hidrogenión secretado entra un ion Ch hacia la luz.

Cuando se activan las células parietales se abren numerosos canalículos en la parte profunda de las glándulas (B2), cuya pared posee un denso ribete en cepillo. Este ribete aumenta mucho la superficie luminal de la célula y la gran cantidad de moléculas H+/K+- ATPasas permite un aumento máximo de la secreción de hidrogeniones desde 2 mmol/h en reposo a más de 20 mmol/h.

La secreción de ácido gástrico se desencadena (B) por diversos estímulos nerviosos, gástricos locales e intestinales («fases») (Bl). La ingesta de alimento provoca de forma refleja la secreción de jugo gástrico, proceso en el que los nervios gustativos, olfatorios y óptico constituyen el asa aferente de estos reflejos condicionados (v. 236). La deficiencia de glucosa a nivel cerebral también desencadena este reflejo, cuyo nervio eferente es el vago. La acetilcotina activa a nivel fúndico directamente a las células parietales (receptores colinérgicos M3; B2); a nivel antral las neuronas GRP (= péptido liberador de gastrina) determinan la liberación de gastrina en las células G (B3), que a su vez activa a las células parietales a través de los receptores CCKB. Las células H- o ECL (enterocromafín-lilce) de las glándulas fúndicas se activan a través de la gastrina (receptores CCKB), pero también de los receptores colinérgicos y adrenérgicos β3 (Β2) y liberan histamina, que activa de forma paracrina a las células parietales vecinas (receptores H2). Los estímulos locales gástricos y duodenales sobre la secreción de ácido se deben a la liberación de gastrina en el antro y el duodeno por la entrada de la papilla alimentaria (Bl y v. 235, A).

Los siguientes factores inhiben la secreción de ácido gástrico: a) un Dolor de pH j < 3 en la luz antral inhibe la secreción de las células G (retroalimentación negativa; Bl,3) y activa al mismo tiempo la secreción de SIH por las células D antraíes (v. 234). SIH inhibe de forma paracrina las células G antraíes (B2,3) y las células H fúndicas (B2); b) CGRP se libera por mecanismo neuronal (v. 234), que activan las células D antraíes y fúndicas (B2,3); c) la secretina y GIP del intestino delgado (v. 234) influyen de forma retrógrada sobre la secreción de jugo gástrico (Bl). La composición del quimo procedente del estómago se adapta a las necesidades del intestino delgado.
La protección de la mucosa gástrica frente al jugo gástrico depende de: a) la capa de
moco y b) la secreción de HCO3- por las células mucosas de la parte inferior de la mucosa. El HCO3" difunde hacia el moco y allí tampona el ácido. Las prostaglandinas PGE2 y PGI2 estimulan la secreción de HCO3". Cuando dicha producción disminuye por medicamentos antiinflamatorios como la ciclooxigenasa 1, que reducen la síntesis de PG (v. 269), disminuye la protección de la mucosa y se pueden producir úlceras.

Duodeno: estructura y motilidad
La principal función del intestino delgado es culminar la digestión del alimento y absorber los productos metabolizados con H2O, electrólitos y vitaminas.

Estructura. El intestino delgado mide unos 2 m y empieza en el duodeno a Ia salida del estómago, se continúa en el yeyuno y desemboca en el ciego a través del íleon. La parte externa del intestino (serosa; A1) se sigue de una capa muscular longitudinal (A2), el plexo mientérico (de Auerbach; A3), una capa muscular circular (A4), el plexo submucoso (de Meissner, A5) y Ia mucosa (M), revestida por células epiteliales (A13-15). El mesenterio (A7) permite el aporte vascular y linfático del intestino delgado (A8 y 9) y también contiene los nervios (A10). La superficie entre el epitelio y Ia luz aumenta unas 300-1.600 veces más que Ia correspondiente a un cilindro plano de Ia misma longitud (más de 100 m2): aumenta el triple por las válvulas conniventes de Kerckring (A11), 7-14 veces por las vellosidades (A12) y 15-40 veces por el ribete en cepillo (A13) de los enterocitos.

Estructura microscópica y función. Entre los enterocitos encargados de la reabsorción (A14) se encuentran células caliciformes (A15), que fabrican moco que sirve a la superficie epitelial como protector y suavizante. En la base de las vellosidades se localizan las glándulas intestinales o criptas de Lieberkühn (A16). En éstas se encuentran: a) células indiferenciadas y en mitosis, a partir de las cuales se desarrollan las vellosidades; b) células mucosas; c) células endo y paracrinas que son informadas por las células quimiosensibles vecinas sobre la composición del quirno para poder secretar la hormona adecuada a la sangre o la sustancia paracrina al intersticio (v. 234), y d) células encargadas de Ia defensa inmune v. 232). Las glándulas de Brunner del duodeno se localizan todavía más profundas, en la submucosa, en la pared intestinal y secretan un líquido rico en HCO3" hacia la luz.

La punta de las vellosidades se elimina mientras que nuevas células de las criptas ascienden, de forma que en 3-6 días se produce Ia renovación de todo el epitelio intestinal (descamación). El epitelio desprendido degenera en Ia luz intestinal, liberando allí su contenido en enzimas y el hierro almacenado.

La motilidad del intestino es controlada de forma autónoma por el sistema nervioso entérico y se modifica por hormonas y por la inervación externa (v. 234). En el intestino delgado se producen molimientos pendulares locales (de 1-4 cm) (musculatura longitudinal) y segmentaciones rítmicas (musculatura circular)! ambos encargados de mezclar el contenido intestinal y ponerlo en contacto con el epitelio. I

Este fenómeno se refuerza por los movimientos propios de las vellosidades (muscular de la 1 mucosa). Las ondas reflejas peristálticas (30- 120 cm/min), que se producen sobre todo en los períodos interdigestivos (v. 240), propulsan el contenido intestinal (aprox. 1 cm/min) hacia el intestino grueso.

Los reflejos peristálticos hacen que el contenido intestinal (boío, B) produzca una distensión luminal que determina de forma refleja, mediada por los sensores de distensión, el estrechamiento de los segmentos proximales y la J dilatación de la luz intestinal en segmentos más j distales. Las motoneuronas colinérgicas de ex- J citación sostenida (denominadas de tipo 2) activan al mismo tiempo, controladas por inter- J neuronas, la musculatura circular por detrás y 1 la longitudinal por delante del bolo. De modo J paralelo se inhibe la musculatura circular en el sentido opuesto a la corriente (acomodación] y ¡ se activa en el sentido de Ia misma (B; v. 234). I El intestino también tiene un marcapaso parecido a las células intersticiales de Cajal gástricas, cuyo potencial de membrana oscila con una frecuencia de 3-15/min y 10-20 mV: ondas lentas (Cl). Los estímulos nerviosos, endocrinos y paracrinos pueden aumentar el nivel general de estas ondas (= un potencial menos negativo) o disminuirlo. Si aumentara y el pico de la onda llegara al potencial umbral ' (aprox. -40 mV), se producirían salvas de potenciales de acción (salvas de «espigas») (C2). Si el valle de la onda alcanzara el potencial umbral, se producirían espigas duraderas (C3) con una contracción sostenida (espasmo).

Transmisión de la excitación. Las salvas de espigas se transmiten a las células musculares a través de las uniones en hendidura (v. 70), de forma que éstas se contraen de forma rítmica con una frecuencia similar (o menor). La transmisión en sentido anal se agota después de un punto determinado (D, zona marcapasos) y células distales (de menor frecuencia) tienen que realizar esta función deI marcapaso. Este fenómeno explica que el peristaltismo del intestino delgado sólo se dirija desde oral a anal.

Páncreas
La porción exocrina del páncreas produce 1- 2 litros de jugo pancreático diarios, que se secretan hacia el duodeno. Contiene bicarbonato (HCO3'), que se encarga de neutralizar (pH 7- 8) el quimo rico en HCl procedente del estómago y también de romper la mayor parte de precursores inactivos de las enzimas digestivas, que digieren las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas en el intestino delgado.

La composición del jugo pancreático se parece a la de la saliva, ya que se produce en dos etapas y en los acinos se secreta Cl~ de forma activa secundaría, que se acompañan de forma pasiva de agua y Na+ (v. 236). La composición electrolítica de esta secreción primaria se parece a la del plasma (compare Al con 2), pero contiene también proenzimas digestivas y otras proteínas (exocitosis; v. 30). En las vías excretoras la secreción primaria se mezcla con HCCv, Que se s'9ue de forma pasiva de agua y Na+. De este modo aumenta la concentración de HCO3' del jugo pancreático hasta más de 100 mmol/1, al tiempo que disminuye la de Cl~ (A3). Las concentraciones de Na+ y K+ y la osmolalidad siguen siendo iguales que las del plasma (compare Al y 2), algo que distingue al jugo pancreático de la saliva (v. 237, B). Durante la fase digestiva la mayor parte del volumen del jugo pancreático se produce por la secreción ductular (A3).

En Ia membrana lummal de las células ductulares se secreta HCO3" a través de un intercambiador amónico, que al tiempo saca Ch de Ia luz (B1). Para que Ia secreción de HC03~ no comprometa Ia disponibilidad de Cl~ en Ia luz, éste recircula hacia Ia misma a través de los canales de Ch, que están más abiertos por Ia secretina (a través de cAMP y Ia proteincinasa A = PKA) (B2). Este canal CFTR (= regulador de Ia conductancia transmembrana de Ia fibrosis quística) es defectuoso en Ia mucovisci-dosis (= fibrosis quistica), Io que se acompaña de graves alteraciones en Ia función pancreática. El HCO3- secretado se origina en Ia reacción CO2 + OH- catalizada por Ia anhidrasa carbónica (AC). Por cada HCO3" secretado, un hidrogenión abandona Ia célula por su superficie sanguínea a través de un intercambiador NaVH+ (B3).

El control de la secreción de jugo pancreático (C) se produce por las vías colinérgicas (n. vago) y por la hormona colecistecinina (CCK; refuerza el efecto vagal por los receptores CCKA de las fibras colinérgicas del acino) y la secretina (A2, 3, B, C y v. 234). En un sistema de retroalimentación la secreción de CCK se inhibe por la tripsina en la luz intestinal (D). La secretina aumenta la secreción de HCO3-y agua en los dúctulos, efecto para el que es potenciada por CCK y acetilcolina (AChJ, al aumentar la concentración citosólica de Ca2+. Las hormonas también influyen sobre la expresión genética de las enzimas pancreáticas.

Las enzimas pancreáticas son fundamentales para la digestión. Su pH óptimo es 7-8.
Si la secreción de HCOs- es insuficiente (en la mucoviscidosis), el quimo sigue siendo demasiado ácido y se produce una insuficiencia digestiva (maldigestión).

La digestión de las proteínas la realizanvlas proteasas, que se secretan en una forma inactiva (proenzima): tripsinógeno, quimiotripsinógeno, proelastasa y las procarboxipeptidasas A y B. Su activación se produce en el intestino, donde una enteropeptidasa convierte el tripsinógeno en tripsina (D), que a su vez activa el quimotripsinógeno a quimiotripsina, igual que otras proenzimas pancreáticas, incluidas las elastasas y las carboxipeptidasas. Si esta activación se produjera de forma patológica dentro del páncreas, se produciría la digestión de dicho órgano (necrosis pancreática aguda). La tripsina, la quimiotripsina y la elastasa rompen determinadas uniones peptídicas dentro de las moléculas proteicas, comportándose como endoproíeasas. Las carboxipeptidasas A y B son exopeptidasas, que rompen los aminoácidos a partir del extremo carboxilo de las proteínas.

Digestión de los hidratos de carbono. La α-amilasa secretada en forma de enzima activa digiere el almidón y el glucógeno a maltosa, maltotriosa y α-dextrina límite, que vuelven a digerirse por las enzimas del epitelio intestinal (v. 259). La enzima más importante para la digestión de la grasa es la lipasa pancreática (v. 252 y s.), que se secreta en forma de enzima activa y rompe los triacilgliceroles a 2- monoacilgliceroles y ácidos grasos libres. Para que actúen se necesitan otras enzimas, las colipasas, que se originan a partir de las procolipasas del jugo pancreático (en parte por el efecto de la tripsina). En la digestión de la grasa también intervienen las sales biliares (v. 248). Otras enzimas pancreáticas son la fosfolipasa A2, la (pro)-elastasa, las ARNasas, las ADNasas y una carboxilesterasa.

Bilis
Los componentes de la bilis son, además de los electrólitos, las sales de los ácidos biliares, el colesterol, la lecitina (= fosfatidilcolina), la bilirrubina, las hormonas esteroideas y los medicamentos (A). Las sales biliares se encargan de la digestión de las grasas, mientras que los restantes elementos de la bilis salen del organismo a través de las heces (/unción excretora del hígado; v. 250).

Síntesis de la bilis. La bilis (unos 0,7 1/d) se secreta directamente por los hepatocitos hacia los conductilos biliares (canalículos) localizados entre dos hepatocitos vecinos (A). Los hepatocitos tienen numerosos transportadores en sus membranas sinusoidal y canalicular, que captan los componentes de la bilis de la sangre o los secretan hacia los canalículos.

Sales biliares (SB). El hígado sintetiza coíato y quenodesoxicolato, las denominadas
SB primarias, a partir del colesterol. Las bacterias intestinales las convierten en las SB secundarias (desoxicolato y litocolato). Las SB se conjugan a nivel hepático con Ia taurina o la glicina y se secretan a la vesícula en esta forma (necesaria para la formación de micelas a nivel de la vesícula y el intestino delgado) (A).

Transportador de SB. Las SB conjugadas son captadas desde los hepatocitos hacia Ia sangre de los sinusoides a través de un transportador simporte de Na* (NTCP =
polipéptido «¡transportador de Na*-taurocolato) secundario activo y después hacia los canalículos en contra de gradiente con un sistema primario activo a través de un transportador dependiente de ATP (hBSEP = bomba exportadora de sales biliares humana = cBAT = transportador de ácidos biliares canalicular).
Las SB no conjugadas se reabsorben de nuevo en las vías biliares (circulación colehepática), mientras que las SB conjugadas sólo se reabsorben a nivel del íleon terminal después de participar en la digestión de la grasa (v. 252) (transportador simporte de Na+), regresando al hígado: circulación enterohepática (B).

Todos los componentes de las sales biliares del cuerpo (2-4 g) pasan por esta circulación (en función del contenido en grasa de la dieta) unas 6-10 veces diarias, ya que para la absorción diaria de la grasa se necesitan unos 20- 30 g de SB.

La circulación enterohepática de SB mantiene una elevada concentración de sales biliares en la vena porta durante la digestión, lo que produce dos efectos: a) se inhibe Ia sintesis hepática de SB (retroalimentación negativa sobre la colesterol-7a-hidroxilasa; B); y b) aumenta Ia secreción de SB (y lípidos) hacia los canalículos. Este incremento aumenta el flujo biliar al atraer agua por mecanismo osmótico: coleresis dependiente de las sales biliares (C). También existe una coleresis independiente de las sales biliares (C), que determina la secreción canalicular de otros componentes de la bilis y también del HCO3" y de H2O hacia las irás biliares. En este caso el efecto colerético lo tiene el n. vago y la secretina.

Vesícula biliar. Si el esfínter entre la vía biliar y el duodeno está cerrado, la bilis producida llega a la vesícula biliar, donde se espesa hasta 1/10 y almacena (D). El epitelio de la vesícula biliar reabsorbe Na+ y C!~ además de agua (Dl), de manera que aumenta la concentración de los componentes específicos de Ia bilis (sales biliares, bilirrubina, colesterol, fosfatidilcolina, etc.). Si se necesitara bilis para digerir la grasa (o se produjera el paso de una onda peristáltica interdigestiva; v. 240), se produciría la contracción de la vesícula biliar (D2) y su contenido iría incorporándose de forma escalonada a la papilla duodenal.

El colesterol se transporta a Ia bilis en micelas, constituidas también por lecitina y sates biliares. Si se modificara Ia relación entre estos tres componentes (E) a favor del colesterol, aumentaría Ia concentración de Ia bilis con formación de cristales de colesterol, origen de los cálculos biliares. Los puntos rojo y verde en E representan dos ejemplos de las proporciones en las micelas
.
La contracción de la vesícula biliar se produce por la CCK (v. 234) y por el plexo neuronal inervado por las fibras preganglionares del vago en la pared de la misma (D2).

La CCK actúa a concentración fisiológica de forma indirecta sobre Ia musculatura de Ia vesícula, ya que aumenta Ia liberación de acetilcolina sobre los receptores de CCKA neuronales. Parece que CGRP (v. 234) y Ia sustancia P (v. 86), que se liberan en las fibras sensitivas, actúan de un modo parecido, mientras que sistema simpático inhibe Ia contracción actuando sobre los receptores adrenérgicos a2 de las fibras colinérgicas.

Además de los ácidos grasos y los fragmentos proteicos (v. 234), Ia yema de huevo y el MgSO4 son estímulos especialmente eficaces para Ia liberación de CCK (denominados colagogos).

Función excretora del hígado
El hígado se encarga de la desintoxicación y excreción de numerosas sustancias, sobre todo lipófilas, que se pueden producir durante el metabolismo (bilirrubina u hormonas esteroideas) o proceden del intestino (el antibiótico cloramfenicol). Para ello hace falta biotransformarlas. En un primer paso se añaden a las sustancias hidrófobas grupos OH". NH2" o COOH" reactivos con la ayuda de enzimas (monooxigenasas, entre otras) y después, en un segundo paso, se les acopla ácido glucurónico, acetato, glutatión, guana o sulfato. Estos conjugados hidrosolubles pueden ser transformados a nivel renal y excretados en la orina (como los conjugados con glutatión, como el ácido mercáptico) o bien secretarse por los hepatocitos hacia la bilis, para su posterior eliminación con las heces.

Los hepatocitos disponen en Ia membrana canalicular de distintos transportadores, sobre todo
dependientes de ATP, como MDR1 (proteína de resistencia a múltiples fármacos 1) para los metabolitos hidrófobos, sobre todo catiónicos, MDR3 para fosfatidilcolina y cMOAT (= transportador de aniones orgánicos multiespecífico canalicular = MRP2 = proteína de resistencia a múltiples fármacos 2) para los conjugados con glutatíón, glucurónido y sulfato y para múltiples aniones orgánicos.

Fuentes de bilirrubina y conjugación. La bilirrubina se origina en un 85% a partir de la hemoglobina de los eritrocitos y el resto de otras proteínas hemo, como los citocromos (A y B). Cuando se destruye la hemoglobina (sobre todo por los macrófagos), la globina y el hierro (v. 90) se separan y a partir del anillo de porfirina se originan tras varios pasos intermedios biíiuerdina y por último la bilirrubina amarilla (35 mg de bilirrubina por 1 g de hemoglobina). La bilirrubina libre (bilirrubina indirecta) es menos hidrosoluble y resulta tóxica al ser liposoluble. En sangre se une a la albúmina (2 mol de bilirrubina/1 mol de albúmina), pero es captada sin la misma por los hepatocitos (A). Con la ayuda de la glucuroniltransferasa y gastando glucosa, ATP y UTP se sintetiza en los mismos UDPácido glucurónico, con el que se conjuga la bilirrubina. Así se produce el glucurónido de bilirrubina, hidrosoluble, que se secreta por un mecanismo activo primario hacia los canalículos biliares (cMOAT = hBSEP v. 248).

La excreción de bilirrubina con Ia bilis supone 200-250 mg/d, de los que un 85% se excreta con las heces. En el intestino la bilirrubina es convertida en estercobilinógeno incoloro por las bacterias (B), que se oxida en parte a estercobilina, una sustancia parda, responsable del color de las heces. Aproximadamente el 15% del glucurónido de bilirrubina es desconjugado por las bacterias intestinales y regresa en forma lipófila (en parte como estercobilinógeno hacia el hígado (circulación enterohepática).

Un pequeño porcentaje (1%) alcanza la circulación mayor y se excreta por el riñon en forma de urobi/inógeno (= estercobilinógeno) B). Cuando existe una hepatopatía,
aumenta la excreción renal.

La concentración plasmática normal de bilirrubina es 17 μηιοΐ/ΐ máximo (= 1 mg/ di). Si superara los 30 μπιοΐ/ΐ (= 1,8 mg/dl), se produciría una coloración amarillenta de la esclerótica y posteriormente de la piel ('ictericia).

Causas de ictericia:
1. Ictericia prehepática. Un aumento de Ia he molisis hace que se produzca tal cantidad de bilirru bina, que el hígado sólo pueda excretarla si mantiene elevadas las cifras plasmáticas. En este caso aumenta sobre todo Ia bilirrubina indirecta (no conjugada).

2. La ictericia intrahepática se produce por lesiones de los hepatocitos por tóxicos (hongos) o inflamación (hepatitis), que alteran el transporte y conjugación de Ia bilirrubina; b) en Ia Ictericia neonatal por hemolisis por Ia ausencia total (síndrome de Crigler-Najjar) o Ia inmadurez del siste ma de glucuronización; c) por inhibición de Ia glucuroniltransferasa, por ejemplo por esteroides; d) por un defecto congénito (Dubin-Johnson) o una inhibición (medicamentos u hormonas esteroideas) de Ia secreción de bilirrubina hacia los canalículos biliares.

3. En Ia ictericia posthepática las vías biliares se obstruyen (por cálculos o tumores) con estasis biliar. En Ia sangre aparece sobre todo bilirrubina conjugada («directa») y aumenta también Ia fosfatasa alcalina, que es un componente normal de Ia
Bilis En los tipos 2a, 2d y 3 aumenta Ia bilirrubina conjugada en Ia orina (coloración parda) y en el tipo 3 también se pierde el color de las heces, porque no llega bilirrubina alintestino y no se produce estercobilina
.
Digestión de grasas
La ingesta diaria de grasas, mantequilla, aceite,margarina, leche, carne, salchichas,huevos, nueces, etc.) Es muy distinta según los individuos (10-250 g/d) y como media es 60-100 g/d. La mayor parte corresponde a grasas neutras o triaciíg/icerina (= triglicéridos) (90%), entre los que se incluyen los fosfolípidos, los esteres de colesterol y las vitaminas liposolubles A, D, K y E. Todos estos lípidos se absorben en más del 95% a nivel del intestino delgado.

Los lípidos se disuelven mal en agua. Su digestión y absorción en un medio acuoso como el del tubo digestivo y su transporte en el plasma (v. 254) exigen mecanismos especiales . Aunque se pueden absorber pequeñas cantidades de triglicéridos sin romperlos, para que se produzca una absorción normal hacefalta que se digieran de forma enzimatica las grasas de Ia dieta. Para que las enzimas actúen, las grasas se tienen que emulsionar mecánicamente (gracias a los movimientos del tercio distal del estómago; v. 240), ya que las gotas de grasa emulsionadas (1-2 μηΐ; Bl) representan una mayor superficie para la acción de las lipasas (en relación con la masa grasa).

Las siguientes enzimas participan en la digestión de las grasas:
Las lipasas se producen en las glándulas linguales, en el fondo gástrico (células principales y accesorias) y en el jugo pancreático (A y v. 246J. Un 10-30% de la grasa se rompe en el estómago (el pH ácido es óptimo para las lipasas gástrica y lingual) y un 70-90% en el duodeno y tercio proximal del yeyuno (el pH óptimo de la lipasa pancreática es 7-8). Las lipasas son activas a nivel de la interfase entre la fase grasa y el entorno acuoso (B). La lipasa pancreática (triacilglicerina lipasa) desarrolla su actividad lipolítica (máx. 140 g de grasa/ min) en presencia de Ca2+ y colipasas, que se producen bajo efecto de la tripsina a partir de las proco/ipasas del jugo pancreático. La lipasa pancreática rompe la triacilglicerina incorporando H2O al enlace éster I y S (v.
227, B), de forma que se generan ácidos grasos libres (AGL) y 2-monoacilglicerina como productos de la degradación.

Esta enzima genera una fase viscosa isótropa con propiedades hidrófobas e hidrófilas simultáneas (B2). Cuando hay un exceso de Ca2* o una concentración demasiado baja de monoacilglicerina una parte de los ácidos grasos reaccionan formando jabones cálcicos, que se pueden eliminar.
La fosfolipasa A2 (activada mediante la tripsina a partir de la pro-fosfolipasa A2 del jugo pancreático) rompe el segundo enlace éster de los fosfolípidos (fosfatidilcolina = lecitina) de las micelas en presencia de sales biliares y Ca2+.Una carboxilesterasa inespecífica (= Ii- 1 pasa inespecífica, hidrolasa de los esteres de 1 colesterol) del jugo pancreático actúa también sobre las micelas rompiendo los esteres de colesterol y los tres enlaces éster de la triacilglicerina y los esteres de las vitaminas A, D y E.

La lipasa también está presente en Ia leche materna (no en Ia de vaca), Io que permite al lactante Ia digestión de Ia grasa de Ia leche. Esta enzima es lábil con el calor, de forma que Ia pasteurización de Ia leche materna reduciría Ia capacidad de digerir Ia grasa del lactante.

En presencia de las sales biliares (v. 248) se producen de forma espontánea micelas a partir de los monoacilgliceroles, los AGL de cadena larga y otros lípidos en el intestino delgado (B3). (Los AGL de cadena corta son relativamente polares y se pueden absorber sin necesidad de micelas ni de sales biliares). Las micelas tienen un tamaño de sólo 20-50 nm (con una relación superficie/volumen 50 veces mayor que las gotas de grasa emulsionadas), lo que permite un íntimo contacto de los productos de degradación de las grasas lipófilos con la pared intestinal, que resulta esencial para la absorción de la grasa. Los segmentos polares de las sustancias presentes en las micelas (como las sales biliares conjugadas, el monoacilglicerol y los fosfolípidos) se orientan hacia el ambiente acuoso, mientras que los segmentos apelares se dirigen hacia el interior de la misma. Los Iipidos completamente apelares (éster de colesterol, vitaminas liposolubles, tóxicos liposolubles) se encuentran en el centro de la micela, en un medio lipófilo (el denominado continuo hidrocarburo) y en este entorno entran en contacto con el ribete en cepillo del epitelio, donde son captados de forma pasiva (AGL, en parte mediado por transportador) por las células mucosas. La absorción de las grasas termina como máximo al final del yeyuno y las sales biliares libres de las micelas se absorben en el íleon terminal y vuelven a utilizarse (circulación enterohepática; v. 249.

Distribución y almacenamiento de las grasas
Los lípidos son transportados en la sangre en forma de complejos moleculares (microemulsiones) con las lipoproteínas (LP) (A). La superficie externa de estos complejos está constituida por lípidos anfófilos (fosfolípidos, colesterol) y la interna por los lípidos muy hidrófobos, como Macilglicerina (TG) y los esteres de colesterol, así como las apolipoproteínas. Las LP se distinguen (A) en función de su tamaño, densidad, composición lipídica, lugar de síntesis y por la apolipoproteína (Apo). Los elementos estructurales de las LP (p. ej., ApoAII y -B48) actúan como ligandos (p. ej., ApoBlOO y - E) para los receptores de LP de la membrana de las células diana de las LP (receptores B o E), así como para los activadores enzimáticos (p. ej., ApoAI, -ClI).

Los quilomicrones transportan lípidos, como tricilglicerina, desde el intestino delgado (a través de la linfa) hacia la periferia (D), donde la ApoCII activa la lipoproteinlipasa (LPL) endotelial. Esta enzima separa los ácidos crasos libres (AGL) de los triglicéridos, que puedan ser captados por las células musculares y adiposas (D). Los restos de quilomicrones (remanentes) se unen a los receptores hepáticos a través de la ApoE, son endocitados y liberan el colesterol, los TG residuales y los esteres de colesterol.

Los TG y el colesterol tanto importados como neosintetizados son exportados por el hígado en VLDL (LP de muy baja densidad, del inglés very low density LP) hacia la periferia, donde activan con su ApoCII las LPL y liberan los AGL (D). En ese momento pierden la ApoCII y exponen la ApoE, convirtiéndose en restos de VLDL o IDL (LP de densidad intermedia, del inglés intermedíate density LP), un 50% de las cuales regresan al hígado (unión con ApoE en los receptores LDL) para volver a cargarse y abandonar el hígado de nuevo en forma de VLDL (B).

La otra mitad de IDL se convierte por efecto de la lipasa pancreática en LDL (LP de baja densidad, del inglés low density LP) (perdiendo ApoE y exponiendo ApoBlOO). Dos terceras partes de esta LDL liberan el colesterol y los esteres de colesterol en el hígado y la tercera parte restante lo hacen en los tejidos extrahepáticos siendo fundamental en ambos} casos la unión de ApoBlOO a los receptores.

La HDL (LP de alta densidad, del inglés high density LP) comparte con los quilomicrones y la VLDL determinadas apo y capta el colesterol sobrante en las células extrahepáticas y en la sangre. Su ApoAI activa la enzima plasmática LCAT (lecitina-colesterol-aciltransferasa, que se encarga de Ia esterificación del colesterol) y libera colesterol y su éster en el hígado y en las glándulas productoras de hormonas esteroideas (ovario, testículo, suprarrenal), que tienen receptores para HDL.

Triacilglicerina
Los TG de la dieta se convierten en el tubo digestivo en AGL y 2-monoacilglicerina CMGj (C y v. 252). Los AGL de cadena corta son hidrosolubles y se absorben como tales, mientras que los productos hidrófobos, como los AGL de cadena larga y los monoacilgliceroles, se vuelven a convertir en TG en el retículo endoplásmico liso de la mucosa intestinal (C). 1 Las proteínas ligadoras de AGL captan los AGL en la membrana celular y los llevan al Iugar de síntesis. Como los TG no son hidrosolubles, se unen a los qui/omicrones, que se exocitan hacia el espacio extracelular y desde allí a Ia linfa intestinal (evitando el hígado), con la cual llegan a la circulación mayor (C, D). (El elevado contenido en quilomicrones del plasma hace que el plasma se vea turbio durante los 20-30 minutos posteriores a una comida rica en grasa.)

También el hígado sintetiza TG, para lo que capta AGL del plasma o los sintetiza de nuevo a partir de la glucosa. Los TG hepáticos se incorporan a VLDL y salen al plasma. La exportación de VLDL es limitada, por lo que una oferta excesiva de AGL o glucosa (D) produce un depósito de TG en el hígado (hígado graso). Los ácidos grasos libres (AGL) son sustratos de alta energía para el metabolismo energético (v. 228). Se transportan en la san-1 gre en forma de TG (en las lipoproteínas) y son extraídos por las lipoproteinlipasas (LPL) del endotelio capilar de muchos órganos (tejido adiposo y muscular) a partir de los quilomicrones y también de VLDL. La ApoCII de la superficie de estas dos LP activa a las LPL. La insulina, que se secreta después de la ingesta, induce las LPL (D), lo que facilita una rápida destrucción de los TG de la dieta absorbidos. Las LPL también se activan con la heparina (endotelial o de los granulocitos basófilos), que aclara el aspecto turbio del plasma por la presencia de quilomicrones («factor de aclaramiento»). Los AGL, que en el plasma se unen a la albúmina, alcanzan los siguientes destinos:

* El músculo cardíaco y esquelético, el riñon y otros órganos, en los que se utiliza como fuente de energía, oxidándose en las mitocondrias a CO2 y H2O (oxidación β); » las células adiposas (D), que vuelven a convertir los AGL en TG y los almacenan. Si aumentaran las necesidades energéticas o se redujera la ingesta, se produciría la rotura de los TG con liberación de los AGL de los adipocitos (lipólisis) y se transportarían hacia el lugar que los necesitara. La adrenalina, glucagón y el cortisol estimulan la lipólisis, mientras que la insulina la inhibe (v. 282 y s.); « el hígado, donde se pueden metabolizar los AGL de forma oxidativa o se puede volver a formar TG
.
Colesterol
Tanto los TG como los esteres de colesterol son lípidos apelares. Su transporte en el medio acuoso corporal (B) sólo es posible en forma de lipoproteínas (o mediante la unión a otras proteínas) y sólo se pueden utilizar con fines metabólicos después de convertirlos en colesterol polar. Los esteres de colesterol son la forma de transporte del colesterol, igual que los TG para los AGL. Los esteres de colesterol se encuentran en la parte interna de todas las LP, sobre todo en LDL (42%).

El colesterol no sólo es una parte fundamental de la membrana celular (v. 14), sino que también es una sustancia básica de las sales biliares (B y v. 248) y las hormonas esteroideas (v. 294 y ss.). La pérdida diaria de colesterol con las heces (en forma de coprostanoí) y por la piel es 0,6 g, de los que las sales biliares representan 0,5 g. Esta pérdida (dependiente de la cantidad de colesterol en la dieta) se debe compensar con una nueva síntesis (intestino delgado, hígado) (B). El colesterol de la dieta puede ser libre o en forma de esteres (abajo a la derecha). Los esteres de colesterol son convertidos en colesterol antes de su absorción mediante la carfooxiesterasa inespecífica pancreática y después se absorben en la parte proximal del intestino delgado (B, abajo).Las células mucosas contienen una enzima que vuelve a esterificar el colesterol (ACAT, acetil-CoA-colesterol aciltransferasa), de forma que en los quilomicrones se encuentra tanto colesterol como esteres (A). El colesterol y sus esteres de los restos de los quilomicrones llegan al hígado, donde las lipasas acidas lisosomales degradan de nuevo los ésteres a colesterol. El colesterol procedente de esta reacción y de otras fuentes (HDL, LDL) puede seguir las siguientes vías desde el higado (B): 1) excreción en la bilis (v. 248); 2) conversión en sales biliares (v. 249, B); 3) incorporación a las VLDL, a partir de las que se produce, por acción de las LPL, IDL y, por último. LDL (B, izquierda). Esta última lleva el colesterol y los esteres de colesterol a las células que tengan receptores de LDL (hígado y células extrahepáticas; B, arriba). La densidad de receptores en la superficie celular viene regulada por las necesidades de colesterol. LDL es captada por la célula mediante endocitosis y las lipasas acidas lisosomales degradan los esteres de colesterol liberando el colesterol (derecha arriba), que queda a disposición de la célula para la fabricación de la membrana o la síntesis de esferoides. Cuando hay demasiado colesterol en la célula: a) se inhibe la síntesis de colesterol (3-HMG-CoA-reductasa) y se activa la ACAT, que forma esteres con el colesterol y lo almacena.
Una elevación de los lípidos sanguíneos (hiperlipoproteinemia) se puede deber al aumento del colesterol (>200-220 mg/dl en suero, que afecta a 1 de cada 5 adultos alemanes), los triglicéridos o ambos. La forma más grave, Ia hipercolesterolemia familiar, presenta aumento del colesterol en sangre desde el nacimiento, que puede determinar Infartos durante Ia juventud. El aumento del colesterol sérico se debe a una menor captación celular de Ia LDL rica en colesterol; también los tejidos ex-trahepáticos sintetizan más colesterol, porque al captar menos LDL no se inhibe Ia
3-HMG-CoA-re-ductasa. La consecuencia es una mayor unión de Ia LDL a los denominados receptores de limpieza (de baja afinidad), con depósito de colesterol en los macrófagos, Ia piel y las paredes vasculares, Io que convierte a Ia hipercolesterolemia en un factor de riesgo para Ia aterosclerosis y Ia cardiopatíacoronaria.

Digestión y absorción de los hidratos de carbono y las proteínas
Los (HC) cubren 2/3 de las necesidades energéticas (v. 226). El polisacárido almidón (= amilosa + amilopectina) | representa la mitad de los HC ingeridos con la dieta, seguido del azúcar de caña (= sacarosa) y del azúcar de la leche (= lactosa). La digestión de los HC empieza ya en la boca, ya que la saliva contiene tialina, una ct-amilasa que convierte el almidón en polisacáridos (maltosa, maltotriosa, a-dextrina límite) en presencia de un pH neutro. En el tercio proximal del estómago sigue produciéndose la digestión, que se interrumpe en el tercio distal por el ambiente ácido. En el duodeno el jugo pancreático aporta otra α-amilasa (pancreática) (v. 246) al quimo, cuya función óptima se produce con pH 8. Aquí se culmina la digestión de los polisacáridos a los oligosacáridos antes enumerados. La absorción de los HC se produce en forma de monosacáridos, por lo que todavía hay que hidrolizar más la maltosa, la maltotriosa y la α-dextrina límite, para lo que en la membrana luminal de los enterocitos existen enzimas del ribete en cepillo como la maltosa y la isomaltasa. El producto final es la glucosa (como en el túbulo renal, v. 158), que es captada por las células mucosas (simporte secundario acinuo de Na+; A2 y v. 29, Bl) y por último llega a la porta de forma pasiva por el transportador uniporte de glucosa GLUT2 («difusión facilitada»; v. 22). Para la digestión de la sacarosa, la lactosa y la trehalosa existen varias enzimas en el ribete en cepillo: lactosa, sacarasa y trehalasa. Estas reacciones liberan, además de glucosa, galactosa (de la lactosa), que se transporta igual que la glucosa, y fructosa (de la sacarosa), que puede atravesar la membrana luminal del enterocito por un mecanismo de uniporte pasivo (GLUTS) (A2).
En el déficit de lactasa Ia lactosa no se puede digerir ni absorber, Io que produce diarreas porque 1) Ia lactosa atrae agua hacia Ia luz intestinal por mecanismos osmóticos y 2) las bacterias intestinales convierten Ia lactosa en sustancias tóxicas.

La digestión de las proteínas empieza en el estómago (Bl). El ácido clorhídrico desnaturaliza las proteínas y activa los tres pepsinógenos secretados a 8 pepsinas distintas. Estas enzimas son endopeptidasas y rompen a un pH de 2-5 las proteínas en las zonas donde encuentran una tirosina o una fenilalanina en la cadena peptídica. En el medio intestinal (pH 7-8) se inactiva la pepsina y el páncreas secreta sustancias precursoras de nuevas proteasas hacia el duodeno, que posteriormente se activan. Estas tres endopeptidasas: tripsina, quimotripsma y elastasa, rompen las moléculas de albúmina en fragmentos más cortos (péptidos). Las carboxipeptidasas AyB (del páncreas), las dipeptidasas y las ominopepíidasas del ribete en cepillo mucoso rompen las proteínas desde el extremo, convirtiéndolas en tri y dipéptidos y (en su mayor parte) en aminoácidos individuales. Estos tres productos de la degradación proteica se absorben en el duodeno y el yeyuno.
Los aminoácidos (AS) son absorbidos (igual que en el riñon, v. 158) mediante transportadores más específicos.Los AS-L «neutros» y «ácidos» se transportan por un mecanismo activo secundario por un simporte de Na+ desde la luz intestinal al interior de la célula mucosa y desde allí de forma pasiva (a veces mediada por transportador) hacia la sangre. En el caso de los AS catiónicos («básicos») (arginina+,lisina+, ornitina+) existen unos sistemas de transporte (¿independientes de Na+?) y otros
(dependientes de Na+) para los AS aniónicos («ácidos») (glutamater, aspartato'), que en gran parte se localizan en la célula mucosa. Existen otros sistemas de transporte para los AS «neutros».
Existen una serie de alteraciones congénitas de Ia absorción de determinados grupos de aminoácidos, que se suelen acompañar de defectos similares en el túbulo renal (aminoaciduria renal, como Ia cistinuria).

Los di y tripéptidos se pueden absorber como moléculas intactas a través de un transportador simporte (PepTl), que produce un
gradiente de H+ dirigido hacia la célula (B2) y que se vuelve a generar tras la secreción de H+ (simporte terciario activo de H+, v. 29.Los AS se absorben con más rapidez en forma de di o tripéptidos que libres, hidrolizándose posteriormente dentro de la célula a
AS libres.